El partido de dos mundos: Messi y Yamal en la final del Mundial (Derecha vs Izquierda), Muerte Vs Vida
hace 4 semanas

El astro argentino nunca se mojó políticamente. El español, a los 18, ya enarboló la bandera palestina. Más que una cuestión generacional, parece una cuestión de principios. Y de a quién le deben lealtad.
Este domingo, la FIFA consiguió la final de marketing que siempre quiso: el viejo rey, Lionel Messi, frente al joven aspirante, Lamine Yamal. La imagen es perfecta. Incluso hay una foto de 2008, de un calendario solidario, en la que un Messi de 20 años baña a un Yamal de seis meses . El destino, dicen, es caprichoso. El marketing, también.
Pero hay otra foto que no está en los calendarios de la FIFA. Es la que Messi se tomó en 2013, durante la llamada "Gira de la Paz" del Barcelona: con kipá en el Muro de los Lamentos y sonriendo junto a Benjamin Netanyahu . Es la foto del silencio cómplice.
El lavado de cara a los genocidas

En 2013, Messi visitó Israel y Palestina como embajador de la "Gira de la Paz". Pero la paz, al parecer, era unilateral. El astro argentino realizó actividades religiosas en el lado israelí, visitó el Muro de los Lamentos y posó junto a Netanyahu . Un gesto que, en el mejor de los casos, fue de una ceguera política monumental.
En agosto de 2014, en medio de la masacre israelí en Gaza que dejó más de 1.800 palestinos muertos, Messi publicó un mensaje en Facebook como embajador de UNICEF . Decía:
"Como padre y Embajador de Buena Voluntad de UNICEF, estoy terriblemente apenado por las imágenes que llegan del conflicto entre Israel y Palestina, donde la violencia ya se ha cobrado tantas vidas jóvenes y herido a innumerables niños. Los niños no crearon este conflicto, pero son los que están pagando el precio más alto" .
El mensaje, tibio y genérico, fue su única declaración sobre el genocidio en Palestina. Y no volvió a pronunciarse. Ni en 2023, ni en 2024, ni cuando la masacre se extendió a Líbano. Su silencio ha sido ensordecedor.
Pero la lavada de cara no se limitó a Netanyahu. A principios de 2026, en pleno conflicto con Irán y mientras Estados Unidos intensificaba sus abusos contra Cuba y Venezuela, Messi fue a la Casa Blanca a reunirse con Donald Trump . La excusa fue el título de la MLS del Inter Miami. El resultado fue una foto que lo muestra junto al presidente que amenazó con "borrar a Irán del mapa" y que ha mantenido el bloqueo criminal contra Cuba. Para ponerlo en perspectiva, Megan Rapinoe se negó a visitar la Casa Blanca durante la primera administración de Trump tras ganar el Mundial de 2019. Messi, en cambio, fue y se dejó fotografiar.
Yamal: la voz de una generación

Lamine Yamal es diferente. En mayo de 2026, tras ganar La Liga con el Barcelona, ondeó una bandera palestina desde el autobús de la celebración . Y publicó la foto en su Instagram. Su gesto fue claro y sin ambigüedades.
El joven español declaró: "En cada oportunidad en la que pueda ayudar a alzar la voz para hacer una sociedad mejor, lo intentaré y estaré ahí" . El gesto generó que se pintaran murales con su cara entre los escombros de Gaza. Mientras Messi guardaba silencio, Yamal hablaba.
El entrenador del Barcelona, Hansi Flick, defendió al jugador: "Es su decisión. Tiene 18 años" . Una defensa que, en el fondo, es una sentencia. Yamal tiene 18 años y ya ha hecho más por la visibilidad de la causa palestina que Messi en toda su carrera.
¿Generación o cálculo?

Messi lleva casi 20 años evitando pronunciarse sobre temas políticos. Yamal lo hizo a los 18. ¿Es una cuestión generacional, de personalidad, o de cuánto tienen que perder cada uno?
Messi es una marca global. Sus intereses comerciales están en Estados Unidos, en Arabia Saudita, en todos los mercados que exigen silencio. Su silencio no es ingenuidad. Es cálculo. Es una elección.
Yamal, en cambio, pertenece a una generación que no acepta la complicidad del silencio. Una generación que, a través de las redes sociales y las calles, exige a sus ídolos que se posicionen. Y él lo ha hecho.
La foto de 2008, la del baño, es la imagen ideal para la FIFA. Pero la foto de 2013, la de Messi junto a Netanyahu, es la que verdaderamente define a cada uno de estos jugadores. Mientras Yamal crece como un símbolo de la conciencia y la rebeldía, Messi se mantiene como el eterno niño que nunca creció, que nunca entendió el valor de una palabra.
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