El expansionismo insaciable del sionismo: la doctrina del "Gran Israel" que sigue marcando la política territorial hebrea

hace 7 meses

El expansionismo insaciable del sionismo: la doctrina del "Gran Israel" que sigue marcando la política territorial hebrea
NotiApure

La concepción del "Gran Israel" no ha sido abandonada por los gobernantes del país hebreo. El régimen israelí evidencia sus intenciones de seguir ensanchando su territorio

El 19 de octubre del año pasado, el Gobierno de Israel, a petición del primer ministro Benjamín Netanyahu, aprobó denominar "Guerra de Renacimiento" a su agresión continuada contra el pueblo palestino, en sustitución de "Espadas de Hierro", como hasta entonces era conocida. Lo que en apariencia podría interpretarse como un mero cambio de nomenclatura para el genocidio que se desarrolla en la Franja de Gaza y Cisjordania ocupada, revela en realidad una estrategia más profunda: dotar de una carga simbólica y religiosa a la narrativa de la agresión, imprimiéndole una connotación de "renacimiento" espiritual que conecta con las aspiraciones expansionistas presentes en el imaginario sionista incluso antes de la creación del Estado israelí.

Índice de Contenidos
  1. Eretz Israel: la Tierra Prometida sin fronteras
  2. La anexión de Cisjordania ocupada está en marcha
  3. Las visionarias conferencias de Juan Bosch en 1975

Eretz Israel: la Tierra Prometida sin fronteras

El expansionismo insaciable del sionismo: la doctrina del "Gran Israel" que sigue marcando la política territorial hebrea
El expansionismo insaciable del sionismo: la doctrina del "Gran Israel" que sigue marcando la política territorial hebrea

Cuando la Organización de Naciones Unidas aprobó en 1947 la creación del Estado de Israel, se le otorgó el 53% del territorio que históricamente pertenecía a Palestina. Al pueblo palestino se le asignó el restante, aunque esa porción se iría reduciendo progresivamente por la presión militar sionista, dando lugar a la Nakba ("catástrofe" en árabe), que provocó el desplazamiento forzado de más de 700.000 palestinos, la destrucción de sus viviendas y de más de 500 pueblos.

Una peculiaridad fundamental del Estado creado por Naciones Unidas es que jamás ha contado con fronteras estrictamente delimitadas. Esta circunstancia no es casual: se vincula directamente con la concepción de los primeros sionistas sobre la Tierra Prometida (Eretz Israel), una extensión variable que, según distintos mapas antiguos, podía abarcar desde el Néguev hasta Beirut, incluyendo casi todo el Levante. El Deuteronomio, por ejemplo, recoge el mandato divino a Moisés de conducir al pueblo hebreo a la conquista de todo el territorio de Palestina, todo el Líbano y partes de Jordania, Siria y Egipto.

El fundador del sionismo moderno, Theodor Herzl, documentó en sus diarios de 1898 una conversación con otro dirigente sionista, Max Bodenheimer, quien le planteó un Estado judío que se extendería "desde el arroyo de Egipto hasta el Éufrates". Herzl calificó la propuesta como "excelente".

Durante la Conferencia de Paz de París de 1919, el jefe de la Organización Sionista Mundial, Chaim Weizmann, presentó un mapa para la colonia judía fundamentado en cálculos geopolíticos orientados a controlar los recursos hídricos de la región. La propuesta abarcaba desde toda la Palestina bajo mandato británico hasta territorios de Líbano, Jordania, Siria y Egipto. Paralelamente, Ze'ev Jabotinsky, fundador de la corriente revisionista, planteaba que el proyecto debía incluir Jordania bajo el lema "Las dos orillas del Jordán", sentando las bases de la concepción moderna del "Gran Israel", doctrina que ha permanecido vigente en la mentalidad de la mayoría de los gobernantes hebreos desde 1948.

La anexión de Cisjordania ocupada está en marcha

El expansionismo sionista contemporáneo se manifiesta prioritariamente en la política genocida desarrollada en la Franja de Gaza y la Cisjordania ocupada. Tras la firma del acuerdo de alto el fuego en octubre pasado, el Gobierno de Israel ha mantenido su presencia militar en más de la mitad del enclave, incumpliendo lo estipulado en el convenio respecto a la retirada total, sin abandonar sus intenciones de expulsar a todos los palestinos. En este propósito ha contado con el respaldo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha manifestado su interés en establecer un emporio turístico en ese territorio.

Simultáneamente, Israel continúa avanzando en la anexión de Cisjordania ocupada, desoyendo el rechazo mayoritario de la comunidad internacional. Solo durante 2025 emitió 146 órdenes militares que afectaron 11,2 kilómetros cuadrados de territorio cisjordano. Este año ya ha aprobado una ley que permite registrar la propiedad de las tierras, algo que no ocurría desde 1967, cuando Israel se apoderó de toda la Palestina histórica y de territorios adicionales en Egipto y Siria.

La expansión de asentamientos constituye otra manifestación práctica de estas intenciones. Más de 700.000 colonos residen actualmente en tierras cisjordanas, proceso que organizaciones como la ONU y la israelí Peace Now denuncian como parte de la política estatal orientada a concretar el proyecto del "Gran Israel".

Los continuos pronunciamientos de ministros ultraderechistas como Bezalel Smotrich (Finanzas) e Itamar Ben-Gvir (Seguridad Nacional), quienes expresan abiertamente su desprecio por el pueblo palestino y hasta la "necesidad" de exterminarlo, no constituyen hechos aislados, sino expresiones de una concepción expansionista que se remonta a siglos atrás y que sigue impulsando la política territorial israelí.

Las visionarias conferencias de Juan Bosch en 1975

En agosto de 1975, durante un ciclo de conferencias ofrecidas en República Dominicana que fueron recopiladas en el libro Breve historia de los pueblos árabes, el expresidente de ese país, Juan Bosch (derrocado con apoyo directo de Estados Unidos en 1963), ofreció un análisis del Estado de Israel desde 1948 cuya vigencia permanece incuestionable.

El historiador y político dominicano examinó en profundidad el significado para el pueblo palestino de la creación del Estado israelí mediante el despojo de más de la mitad de su territorio. Sostuvo que el sionismo surgió como un proyecto europeo cuyo expansionismo estaba directamente vinculado con los grandes intereses de potencias como Gran Bretaña y Estados Unidos, funcionando como una suerte de "cuña" de Occidente en el mundo árabe para satisfacer necesidades estratégicas: controlar una región extraordinariamente rica en petróleo y clave en las rutas comerciales internacionales.

Bosch subrayaba cómo el sionismo había utilizado la narrativa bíblica de la Tierra Prometida para justificar su expansionismo mediante un proyecto político-militar, legitimando la apropiación de territorios más allá de sus fronteras (que, por lo demás, nunca estuvieron totalmente definidas). Medio siglo después, Israel continúa actuando con el respaldo de las mismas potencias que propiciaron su creación, evidenciando que la doctrina del "Gran Israel" no solo no ha sido abandonada, sino que guía activamente las decisiones de quienes gobiernan el Estado hebreo.

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