Huella de EE. UU. en matanza escolar de Irán es evidenciada por investigaciones independientes
hace 1 mes

Evidencias irrefutables comprometen a Washington en un posible crimen de guerra, pero el gobierno sostiene su inocencia y opta por eludir responsabilidades tras el bombardeo a una escuela primaria en el sur de Irán que cobró la vida de más de 180 personas, en su mayoría niñas. Donald Trump no ha dejado un segundo de presumir su poderío militar en las campañas belicistas que ha emprendido luego de perder su anhelado Nobel de la Paz. El presidente de Estados Unidos le recuerda al mundo a diario la precisión de sus misiles, las "armas secretas", la logística impecable de sus militares y la infalibilidad de sus ataques demoledores. Pero todo ello desaparece del discurso de la Casa Blanca cuando se habla de la escuela primaria Shajarah Tayyebeh, ubicada al sur de Irán, donde el fuego enemigo arrebató la vida a más de 180 personas, de las cuales al menos 150 eran niñas que estudiaban en la institución.
Aunque los funcionarios de Washington han intentado de varias maneras sortear el apuro y meter el escándalo bajo la alfombra, el tamaño y la gravedad del "error" son inocultables y la prensa, basada en las investigaciones científicas, ha revelado uno de los secretos que la administración Trump quiere guardar celosamente para evitar señalamientos de crímenes de guerra. Luego de que Washington y Tel Aviv se desentendieran del ataque a la escuela, el diario estadounidense The New York Times hizo su trabajo de investigación y tiene en sus manos pruebas irrefutables de que el gobierno de su país es el responsable del bombardeo que segó la vida de tantas niñas inocentes. Lo más grave es que, según lo investigado, el crimen no fue un error.
Pruebas científicas y testimonios comprometen a la administración Trump
The New York Times logró reconstruir los hechos mediante el análisis de imágenes satelitales de Planet Labs y videos verificados. Los hallazgos confirman que el centro educativo sufrió un ataque de precisión quirúrgica de forma simultánea a las incursiones aéreas contra una base naval del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), ubicada en la ruta estratégica del Estrecho de Ormuz. Ante la magnitud del desastre causado al golpear a tantas víctimas civiles, el Pentágono negó la autoría del ataque, pero las pruebas gráficas y la geolocalización sitúan el impacto exactamente a las 11:30 am, coincidiendo con las operaciones navales que Estados Unidos ejecutaba en la zona.
La precisión de los daños en al menos seis instalaciones militares adyacentes al recinto escolar desmiente la teoría de un accidente fortuito, apuntando en su lugar a una ejecución planificada dentro de la ofensiva norteamericana. La magnitud de la destrucción quedó registrada en videos donde se observa a la población civil removiendo escombros en busca de supervivientes, mientras columnas de humo negro emanaban tanto de la escuela como de la base del IRGC. Expertos en inteligencia visual confirman que el emblema de la fuerza naval y el comando médico militar se encontraban plenamente visibles en la zona impactada. Estos elementos refuerzan la tesis de que el atacante poseía información detallada sobre el área, lo que aumenta la presión internacional sobre la administración de Donald Trump para que rinda cuentas por la tragedia en el sur de Irán.
Pentágono niega autoría mientras evidencias apuntan a Washington
El secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, aseguró tras el incidente que el Pentágono estaba investigando el bombardeo y, junto a otros miembros de la Administración de Donald Trump, remarcó que las fuerzas estadounidenses "nunca tienen como objetivo a civiles". Sin embargo, una investigación del propio Ejército a la que tuvieron acceso varios medios de comunicación deja poco espacio a la duda sobre la responsabilidad de Washington. Horas después de conocerse la noticia de la gran cantidad de niñas asesinadas en la escuela primaria Shajarah Tayyebeh, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, acusó a la prensa que comenzaba a escandalizarse con la matanza de caer en la "propaganda iraní" y de "querer hacer quedar mal al presidente".
"Quiero decirle de manera muy firme que Estados Unidos no ataca a civiles, a diferencia del régimen deshonesto iraní que ataca a civiles, que mata niños, que ha matado a miles de su propia gente en las últimas semanas y usa propaganda con bastante eficacia", estalló Leavitt al ser interrogada por periodistas. Washington intentó imponer la idea de que el ataque no ocurrió y que las imágenes que circulaban por las redes sociales correspondían a un montaje del gobierno iraní para culpar a los agresores, Estados Unidos e Israel, de asesinar civiles. Esta matriz fue apoyada por la inteligencia artificial Grok, del magnate Elon Musk, que impuso algoritmos que desconocían el ataque a la escuela y, por el contrario, hacía ver que las imágenes correspondían a un atentado terrorista perpetrado en Kabul en 2023.
Medios internacionales confirman responsabilidad estadounidense
Además de la información revelada por The New York Times, medio de conocida tendencia opositora a Trump, otros medios de comunicación investigaron el bombardeo a la escuela y concluyeron que el ataque vino del lado estadounidense. La agencia Reuters tomó el testimonio de dos funcionarios estadounidenses no identificados que dijeron que los investigadores militares "consideran probable" que las fuerzas estadounidenses fueran responsables del ataque. La misma agencia tuvo acceso también a una investigación realizada por el Ejército estadounidense, en la que se sostiene que es "probable" la responsabilidad de Washington en el ataque. Otros medios como el diario francés Le Monde confirmaron por su parte que había niños y otras víctimas civiles en el bombardeo, lo que contradijo las primeras declaraciones de la Casa Blanca sobre que sus objetivos no son los civiles.
La ONU también inició sus propias investigaciones y los resultados no dejan lugar a duda de la crueldad del ataque, al que ya califican como crimen de guerra. Este señalamiento fue expresado por la relatora de Naciones Unidas para Irán, Mai Sato, quien planteó que "un ataque contra una escuela en funcionamiento durante el horario de clase plantea las preocupaciones más graves desde el punto de vista del derecho internacional y debe investigarse de forma urgente, independiente y eficaz, con rendición de cuentas". El alto comisionado de la ONU para los derechos humanos, Volker Türk, ya exigió esta investigación el pasado martes, después de recibir una carta del embajador iraní ante Naciones Unidas en Ginebra, Ali Bahreini, criticando que hasta entonces no hubiera condenado el ataque.
Expertos militares despejan dudas sobre planificación del ataque
Por la naturaleza del objetivo golpeado, el gobierno de Trump estaría en graves aprietos por la comisión de un crimen de guerra, que es juzgado por tribunales internacionales y no tiene prescripción. Para agravar más la situación, los expertos militares sostienen que un ataque como el que recibió la escuela y la base militar cercana debió estar rigurosamente planificado. Wes J. Bryant, exmiembro de la Fuerza Aérea estadounidense y antiguo asesor del Pentágono en daños civiles, analizó las evidencias y concluyó que todos los edificios recibieron ataques "perfectamente dirigidos". Para el analista, la efectividad del impacto demuestra que no hubo una desviación del proyectil, sino una decisión operativa de golpear dichas coordenadas.
Bryant, quien mantiene una postura crítica frente a la gestión de la Casa Blanca, sostiene que la explicación más probable reside en una "identificación errónea del objetivo". No obstante, juristas internacionales advierten que ejecutar un ataque de precisión sin verificar la presencia de civiles constituye una violación flagrante del derecho internacional humanitario. La omisión de protocolos de seguridad para proteger a la infancia en una zona escolar activa sitúa a la administración estadounidense bajo el escrutinio de organismos de derechos humanos que exigen justicia por los 180 asesinados. La ubicación de la escuela en Minab, lejos de los centros de mando en Teherán, pero cerca de activos militares estratégicos, sugiere que el mando estadounidense priorizó la destrucción
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